LAS “AVENTURAS” DEL PUEBLA… ENTRE TORNEOS

Una vez más, entre torneos, como ha sido en la historia del equipo de futbol Puebla después de aquella brillante etapa del Campeonísimo, la franja da motivos para mantenernos en la incertidumbre.

Mientras algunas escuadras juegan la liguilla y las que no, se encuentran de vacaciones o preparando el torneo siguiente, por los rumbos del Estadio Cuauhtémoc las noticias inquietantes se dan un día sí y otro también.

Recordaremos en esta ocasión algunas de esas etapas, porque si recapitulamos una por una, no acabaríamos en varios días, así que vamos con las más “importantes”.

Esta triste historia tuvo su origen en 1993, cuando, por cuestiones de intereses televisivos que terminaron involucrando a la política, el equipo de la franja fue desterrado del Cuauhtémoc porque la gestión de Emilio Maurer “afectó” las finanzas de las televisoras que pagaban cacahuates a los equipos por la transmisión de sus partidos, mientras ellos llenaban sus arcas con los patrocinadores que se anunciaban en sus encuentros.

Ante ello, vino esa implacable persecución en contra del señor Maurer Espinosa que derivó en que gente de la política cerrara las puertas a los partidos que como local debía disputar la franja, lo que provocó que se fuera a otras sedes como Veracruz, León y Hermosillo, y que disputara la final de la Copa Interamericana ante el Colo Colo en Villahermosa, Tabasco, cuando todos esos compromisos tuvo que jugarlos ante su afición.

Mágicamente, en cuanto Maurer fue expulsado del futbol, las aguas volvieron a su nivel y el estadio Cuauhtémoc abrió sus puertas de nuevo ya avanzado el campeonato.

Después recuerdo ese ir y venir de directivos asignados por Televisa para que se hicieran cargo del Puebla, sin tener idea del manejo de un equipo, al grado que una investigación que hiciera Miguel Valtierra en el extinto Universal de Puebla descubriera que por aquellos tiempos, el título de propiedad del club estaba a nombre de José Enrique Vaca, ex jugador del América. A ese grado se llegó.

Cansados entonces de seguir manejando al Puebla a través de prestanombres, los televisos dieron paso a deshacerse del equipo, cargado de compromisos y deudas que lo tenían al borde de la bancarrota, por lo que, de la mano del sector político, decidieron “invitar” a José Abed, un hombre totalmente identificado con el automovilismo deportivo, para que se hiciera cargo del mismo, pero como buen empresario, el señor puso sus condiciones, una de ellas “matar” la franquicia emproblemada y rescatar de los confines de la Federación Mexicana de Futbol, aquella de los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara, totalmente limpia, lo que explica perfectamente que tiempo después, el señor decidiera vestirla de anaranjado como lucen los logotipos de sus empresas (Apycsa y Aristos). Al final era totalmente suya y podía hacer, y de hecho hizo, lo que se le venía en gana.

No fue una mala época en lo futbolístico la que vivió Puebla bajo su mando, hay que reconocerlo, pero ni él estuvo exento de los problemas entre temporadas, recordando aquel berrinche de Alfredo Tena en el 94 cuando, al no tener un arreglo oficial como técnico de la escuadra camotera, decidió no aparecer en la banca al arranque de la campaña, en juego celebrado en Neza, lo que al final le costó su chamba, porque el Ingeniero no estaba dispuesto a aguantar ese tipo de berrinches.

O aquella ocasión cuando las cosas en el arranque de año no le empezaron a pintar muy bien a don Aníbal Ruiz (qepd) y el dueño del equipo decidió despedirlo, encontrándose con la petición de los jugadores de regresarlo al puesto adjudicándose ellos toda la responsabilidad.

Pero un día el Ingeniero “se dio cuenta” que el futbol no le provocaba la misma pasión que los autos, y dijo adiós, cansado de las críticas por haberle cambiado el escudo a la institución y el color al uniforme del equipo y el fracaso de aquellas botargas horribles conocidas como “los ejecutivos”.

Aparecieron entonces Francisco Bernat y Enrique Regordosa, y aquella escandalosa reunión en las oficinas de una concesionaria automotriz donde don Paco llamó a cuentas a los jugadores y con un arma en el escritorio de por medio (eso lo contaron los mismo futbolistas) “renegoció” sus contratos.

Ello, sin olvidar cuando un reconocido técnico (Raúl Cárdenas) lo convenció de traer jugadores yugoslavos de nula calidad, que, de la mano de Tena y Bakero, terminó llevando a la franja al descenso.

Abrió la chequera nuevamente y adquirió la franquicia del Curtidores, que había ganado su derecho a jugar en el máximo circuito en 1999, lo que le permitió mantener al conjunto en la primera división, aunque la verdad es que ahí se perdió por completo “la identidad”, pues sólo sirvió para que los aficionados a otros equipos tuvieran la oportunidad de ver a esas escuadras sin tener que viajar a diferentes plazas. Las cosas como son.

El equipo en lo deportivo siguió dando más de cal que de arena hasta que vino un nuevo descenso y con ello, cansado del futbol, Bernat Cid contempló vender la franquicia a Celaya, pero fue convencido por José Luis Sánchez Solá de hacerse cargo del equipo en lo deportivo, y de un grupo de empresarios que fue conocido como “la chiquillada”, que un par de años más tarde, después de un brillante paso en la división de ascenso, ascendieron a la franja, quedando la impresión de que vendrían tiempos mejores.

Pero nueva pausa entre torneos presentó la situación más absurda que pudiera vivir el Puebla en su historia: Chelís había salido por la falta de resultados positivos, llegando Mario Carrillo quien, al concluir ese Apertura 2008, salió, contratándose a Rubén Omar Romano que a su vez, cuando era esperado en Acapulco para la pretemporada, tuvo un desacuerdo con la directiva, regresando Chelís, retorno que resultó afortunado, pues al final del Clausura 2009, el equipo se instaló en la semifinal, la cual se perdió ante Pumas, y luego calificó en el Apertura 2009, siendo eliminado por Cruz Azul.

Chelís empezaba a “hacer huesos viejos” en el equipo hasta que apareció en escena Ricardo Henaine, quien, luego de manejar a los Pericos de Puebla del béisbol, le entró al “negocio” del futbol, del que se apropió mediante la fuerza dejando fuera a Bernat Cid, lo que propició la molestia de Chelís y en consecuencia su renuncia después de un juego ante Pumas en CU que perdió la franja 4-1.

Luego se unieron los hermanos López Chargoy, apasionados del futbol pero que de inicio no pudieron tener voz y voto bajo el mandato de Henaine hasta que lograron hacerse del control cuando el “güero” se convirtió en perseguido político y tuvo que dejar sus negocios tanto en el futbol como en varias de sus empresas.

Los nuevos directivos trataron de hacer bien las cosas, pero salvo aquel 2015 en el que, jugando casi todo el año en Ciudad Universitaria, lograron el título de Copa en el Clausura 2015 y luego calificaron a la liguilla en el Apertura del mismo año en el que enfrentaron al Toluca al que no pudieron superar, la falta de resultados los volvieron a meter de lleno en la lucha por la permanencia y la constante amenaza de desafiliación que estuvo a punto de concretarse en el 2017, en el que Televisión Azteca entró al “rescate”, pero no del equipo como tal, sino de sus propios intereses pues poco antes había firmado un acuerdo de transmisiones que concluye, por cierto, en el 2020, por lo que protegió de esa manera su inversión, situación que le permitió al club negociar jugadores y mantenerse como una “inversión” de la televisora.

Llego entonces la gente de Azteca que había trabajado en el otro equipo de la empresa, el Morelia, buscando dar estabilidad al equipo en lo que al descenso se refería, aunque sin aspirar a otra cosa (la liguilla) y en esa medianía (bajo perfil) se ha venido manejando.

Tristemente, otra vez caímos en las angustias de pretemporada, pues lejos de estar hablando de la contratación de jugadores para el Clausura 2020 mediante una inversión importante de la empresa de televisión, la falta de dinero propicia que no nos hagamos ilusiones con la contratación de jugadores de renombre para el torneo venidero, sino manejarse con “lo que hay” y lo que se pueda rescatar para armar un plantel que, de la mano de Juan Reynoso, haga un mejor papel que el realizado en el Apertura 2019, sobre todo por esta posibilidad de volverse a meter de lleno en la lucha por la permanencia, que se verá incrementada si el 3 de diciembre los dueños del futbol nacional deciden desafiliar al Veracruz, pues si bien es cierto de llevarse a cabo esa situación, aunque al final del Clausura 2020 quedaría anulado el descenso, para el nuevo periodo, el que tendrá una víctima en el 2021, de no sumar los puntos necesarios, el Puebla, nuestro Puebla, aparecería como uno de los candidatos.

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